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domingo, 12 de agosto de 2012

Campos de lava, tierra de fuego

Hoy la ruta nos ha llevado de Egilstadir hasta Akureyri en la costa norte. Hemos atravesado las zonas mas desérticas que hemos visto hasta el momento, la vista se pierde en un horizonte de 360 grados sin un árbol ni una brizna de hierba. Se diría que hemos aterrizado en otro planeta.
Cuando llegamos a la zona del lago Mitvan, todo cambia de nuevo y paseamos  por una zona de fumarolas y piscinas de barro hirviendo. Estamos en el volcán Krafla, que ha tenido varias erupciones en el siglo XX de las que se pueden ver y pisar las coladas de lava de diferentes colores en función de la antigüedad.





Inciso en el viaje. Hemos decidido no hacer ostensible nuestra nacionalidad. Delante de extraños hablamos bajito para no ser reconocidos. La razón es que nos da un poco de vergüenza ser equiparados a tantos personajillos que van por el mundo con poca educación. Para muestra dos botones en un solo día. En el super de una gasolinera estamos haciendo cola ordenadamente y una señora intenta pasar por delante nuestro, con un "excuse me" recuperamos nuestro lugar, al oírla hablar con su pareja descubrimos que es española del norte. A los 5 minutos en una zona de picnic aparece un grupo dispuesto a ocupar una mesa, como trofeo de guerra exhiben el cesto que han robado en un super Bonus, de los mas conocidos en Islandia. Moraleja, no queremos que nos confundan con esa gente que llevan el mismo pasaporte que nosotros.











Tras rodear el lago de Mitvan descubrimos las impresionantes cataratas de Godafoss, y bajamos hasta Akureyri, que casi puede denominarse ciudad, ya que tiene tiendas, restaurantes, un centro cultural, puerto y un entorno espectacular con montañas nevadas que podemos ver desde la ventana de nuestra habitación, en el fondo resguardado del fiordo de Eyjafjordur.





Paseamos por la agradable ciudad en una tarde primaveral para acabar cenando unos riquisimos fish and chips.

Costeando por el Este

De nuevo amanece un día horrible, hay niebla y la visibilidad es tan mala que no se ven las montañas que rodean a Hofn. Esta ciudad es la capital islandesa del langostino, y como buenos viajeros probamos la comida de los sitios por donde pasamos aunque suponga un sacrificio. En este caso lo que ellos llaman langostinos resultan ser cigalas, eso si, buenísimas.
Después de unos días recorriendo esta maravilla de país, llaman la atención cosas curiosas que se repiten constantemente, por ejemplo, las ovejas pacen siempre en total libertad y siempre en grupos de tres. Es como una ley matemática de la que desconocemos la razón.
Volviendo al viaje, salimos de Hofn con cielo nuboso siguiendo la costa en dirección noreste, a los pocos quilómetros atravesamos un túnel, y al otro lado nos espera un sol radiante que ya nos acompañará todo el día con temperaturas de mas de 20 grados que nos obligan a desprendernos de chaqueta y polar.




La carretera bordea la costa como una cinta que a duras penas encuentra paso  entre las montañas que caen a pico y el mar, y ya damos por imposible poner adjetivos que siempre se quedan cortos.

Cuando llegamos a la zona de los fiordos dejamos la carretera nº1 para ahorrar un puñado de quilómetros, y eso supone hacer unos cincuenta quilómetros por una pista de tierra con desniveles de más del 10%, una nueva experiencia para nuestro álbum personal.




Llegamos pronto a Egilstadir, y después de dejar los trastos en el hotel nos da tiempo de acercarnos por una carretera de vértigo hasta el fiordo de Seydisfjordur a solo 25 quilómetros donde visitamos el pueblo del mismo nombre, que es famoso por ser el punto de arribada de los ferrys que vienen de Europa.





La verdad es que no existen, o no hemos visto pueblos con encanto, normalmente son una serie de casas mas o menos agrupadas, con una gasolinera, un super , un banco y una iglesia, pero no es el concepto de pueblo que tenemos por el sur. Este pueblecito, que no tendrá más de 200 habitantes se sale un poco  de la norma que hemos visto hasta ahora.

Ya sólo nos queda volver al hotel, tomar nuestra sopita de cada noche y un bacalao muy bien cocinado, y a dormir que mañana hay mucho trabajo.

viernes, 10 de agosto de 2012

Los glaciares nos dejan helados


Hoy ha sido uno de esos días que recordaremos el resto de nuestras vidas, pues sabemos que hemos disfrutado de algo muy especial y seguramente irrepetible.
El día ha amanecido con mucha lluvia y una visibilidad pésima, por lo que hemos pensado que pocos paisajes íbamos a disfrutar, y cualquier paseo se iba a convertir en una odisea húmeda (que no es la versión porno de la novelita de Homero).
El horizonte era una linea difusa, las montañas a duras penas se podían delimitar por su silueta, y la tierra tenía todos los matices del gris hasta el negro más puro. Nos encontramos, no hay que olvidarlo, en la zona que hace dos años quedó cubierta por las cenizas del famoso volcán de nombre impronunciable (los islandeses hacen hasta camisetas con el cachondeo de la impronunciabilidad del nombrecito), y en las zonas no cultivadas todavía se notan los rastros de las toneladas de cenizas que cayeron sobre la  tierra.




Y en medio de este panorama ciertamente desolador vemos aparecer de repente las mas increíbles masas de hielo que se puedan imaginar.





Y esto no ha hecho mas que empezar, porque a partir de ahora nos vamos a encontrar cada pocos quilómetros una nueva lengua del glaciar mas grande de Europa, el Vatnajokull.





La guinda la pondrá la laguna llena de icebergs que va a dar al mar, en una playa surrealista llena de grandes bloques de hielo en lugar de sombrillas y bañistas.















jueves, 9 de agosto de 2012

Segundo día: de cascadas y géisers

Ya nuestro segundo día en Islandia. Aunque seguimos sin dominar el islandés,  por lo menos ya controlamos el cambio automático, las gasolineras de autoservicio, el tiempo tan cambiante - tan pronto llueve como sale el sol, aunque siempre gana la lluvia- y salimos con ánimos para intentar cumplir nuestro planning y llegar al final de la etapa con tiempo para descansar y disfrutar. 
Nuestra  primera parada es la impresionante catarata de Gullfoss, un salto de agua doble como siempre en un paisaje que es muy difícil adjetivar. El hecho de que no exista una explotación comercial, como pasa por ejemplo en las cataratas del Niagara, las hace aún mas hermosas.




A continuación nos acercamos a la zona de Geysir, que dio nombre al fenómeno de los geisers. Pasamos un buen rato intentando conseguir la mejor fotografía -nunca diremos quien es el autor, también compartimos la gloria- y mañana la colgaremos en el blog.

Bajamos dirección sur hasta enlazar con la carretera nº1, la ring road que durante unos cuantos días será nuestra guía a través de Islandia.




El jurado acaba de decidir que esta es la foto ganadora en el concurso de geisers.




El resto del día ha sido de ver cascadas, a cada cual mas espectacular, aunque como decíamos antes, es dificil poner adjetivos a estas maravillas de la naturaleza. La primera Seljalandsfoss, y la segunda Skogafoss. Una te permite, a fuerza de empaparte, pasar por detras y encontrar algun tesoro escondido por algun protagonista de una saga islandesa, la segunda subir hasta el punto en el que el rio se precipita en el vacio.






 Después de tan húmedas experiencias hemos llegado al hotel en el que dormiremos esta noche, y que nos ha pèrmitido conectarnos para contaros nuestras peripecias. Nos ha quedado tiempo para acercarnos al las playas negras de Vick donde anidan muchas aves acuaticas, entre ellas los frailecillos, lundis para los islandeses. Nos hemos mojado bastante, pues no ha parado de llover practicamente en todo el día, y aunque hemos visto algún frailecillo no lo hemos podido fotografiar en condiciones.

Y eso es todo por hoy queridos seguidores. Mañana más y esperemos que mejor.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Por fin en la isla

Después de 48 horas en Islandia, por fin podemos conectar con internet y comenzar de verdad la crónica del viaje. 
El vuelo resultó bastante pesado por la incomodidad de los asientos, que añadido a una molesta lumbalgia no nos permitió dormir todo lo deseado. Nos recibe el aeropuerto de Keflavik a las 5 de la mañana de un día nublado, que se nubla un poco más cuando el empleado de la compañía de alquiler de coches nos dice -cuando conseguimos entender su ingles gracias a unos compatriotas- que no está el que habíamos contratado, que nos dan otro de momento y que ya nos lo cambiarán en nuestro hotel. Al final salimos a las seis de la mañana con un Toyota 4x4 bastante hecho polvo y sin saber cuanto tiempo lo tendremos, además descubrimos con estupor que es automático, algo    totalmente nuevo para nosotros. Pero como tenemos por lema que estas tonterías no pueden amargarnos las vacaciones, salimos dispuestos a comernos Islandia a bocados, eso si, después de pasar por el único bar que encontramos abierto a esas horas para hacer un bocadillo.







Pasamos por pueblos de nombre impronunciables hasta llegar a una costa inhóspita pero a la vez muy hermosa. Vemos las primeras fumarolas que emiten un desagradable olor a huevos podridos, y acabamos en el plato fuerte  del día: la laguna azul, una increíble piscina de aguas salobres y muy calientes en medio de un paisaje lunar.
Se hace extraño salir al exterior en bañador con una temperatura de no mas de 14 grados y meterte en una piscina de la que sale vapor como si fueras a un cocedero. Pero la experiencia vale la pena, y cuando ya estamos super arrugados de tanto remojo y muy relajados ponemos fin a la agradable experiencia.
Volvemos a la carretera, rumbo norte hacia el hotel que nos dará cobijo esta noche, y llegamos tan reventados, a pesar de que son las 5 de la tarde, que damos por finalizado el día con una estupenda siesta que solo interrumpimos para dar cuenta de una estupenda cena en el mismo hotel. Y a dormir que mañana nos espera un día intenso.

miércoles, 1 de agosto de 2012

El mapa de la ruta


Este es el proyecto que esperamos cumplir. De todas formas siempre hay que dejar margen a la improvisación y cualquier problema que pueda surgir por el camino. 


Ver ISLANDIA en un mapa más grande

lunes, 30 de julio de 2012

Falta una semana

Estamos a una semana de partir hacia Islandia. Es uno de los viajes que hemos preparado con mas antelación, ya que tenemos todas las reservas desde el mes de Abril. Pero eso no impide que a medida que se acerca el día de partir los nervios se van acelerando y la mente ocupa cada vez más tiempo en lo que está por venir.
La idea, como hace dos años en Irlanda, es dar la vuelta a la isla siguiendo la Ring Road, que es una de las pocas carreteras asfaltadas casi en su totalidad.
Como los alojamientos no son muy abundantes, hemos reservado todos los hoteles desde casa, y eso nos obliga a cumplir unos plazos que esperamos no sean muy extenuantes. Una cosa es una linea en el mapa, y otra muy distinta la carretera que tienes por delante.
También tenemos un coche de alquiler y, después de muchas dudas, hemos escogido un Suzuki Vitara 4x4. No pensamos hacer virguerias por pistas de tierra, pero nos da más libertad para llegar a algunos sitios que de otra manera nos estarían vedados o nos obligarían a contratar una excursión. Esperemos que el coche esté en condiciones.
Como guia hemos escogido la casi inevitable Lonely Planet, ya que fue la que más nos convenció de todas las que nos ofrecía la librería Altair. El mapa de carreteras es el único que tenían de la editorial canadiense International Travel Maps, escala 1:425.000.
En cuanto pueda colgaré el mapa con la ruta prevista.